¡Te pillé, Darwin! Intelligent Design (II)

Si llevas algo de tiempo siguiendo este blog, sabrás que Darwin es uno de mis ídolos. Me parece un grandísimo científico, que realizó –con rigor y profundidad– una inmensa tarea de análisis de las distintas especies antes de proponer su teoría. Además, como vimos en esta otra entrada , supo reconocer los límites de su estudio y, aunque se declaraba agnóstico, tuvo la honradez de dejar claro que su teoría era perfectamente compatible con la fe en un Dios Creador. En este contexto, no deja de ser admirable que el mismo Darwin quisiera mostrar la forma en que se podría probar que su teoría era falsa. Como lo oyes: con una valentía bastante loable, en su libro “El origen de las especies” escribe lo siguiente: “ Si se pudiera demostrar la existencia de un órgano complejo cualquiera, que no haya podido ser formado por modificaciones numerosas, sucesivas y ligeras, mi teoría se desmoronaría ”. Así de claro lo dice. Por supuesto, esta afirmación fue un caramelito para todas...